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2021 — 40°25'52"N 3°41'24"W

Basándose en el principio de ‘construir sobre lo construido’, la intervención en el Espacio Castellana interpreta la arquitectura como una continua adecuación de espacios ya existentes.

Trabajar con la preexistencia obliga necesariamente a entablar un diálogo con el pasado, que en este caso se desarrolla en el interior de un edificio de viviendas diseñado por Luis Gutiérrez Soto en 1953. El proyecto se propone devolver el espacio, en la medida de lo posible, a su estado original, mediante la supresión de añadidos posteriores de escaso valor y el juego de texturas.

Aunque modestos en su extensión, los trabajos de reforma tienen una ambiciosa vocación estética que se fundamenta en el contraste matérico. Se emplean acabados tradicionales, aunque estos se articulan bajo un enfoque contemporáneo que presta especial atención al detalle y los encuentros. Así, en paredes y techos se replica la apariencia de las antiguas particiones de yeso negro rayado que se conservaban, en tanto que la estructura porticada de hormigón, los muros de ladrillo y los conductos de instalaciones, lejos de ocultarse, se integran entre nuevos elementos ejecutados en madera de castaño: carpinterías, paneles correderos y mobiliario a medida que confieren una imagen coherente y confortable.

Esta puesta en valor del material es una reafirmación del arte de construir, pero también del programa y del lugar, aquí entendidos a la luz de una cultura humanista que busca compaginar el funcionamiento cotidiano de un estudio de arquitectura con el de un espacio de encuentro. Por ello es clave la intervención en la biblioteca: una estancia polivalente, capaz de compartimentarse para albergar un despacho, una sala de reuniones o un aula, pero también de quedar despejada para celebrar ciclos de conferencias, exposiciones o cursos.

Así, en paredes y techos se replica la apariencia de las antiguas particiones de yeso negro rayado que se conservaban, en tanto que la estructura porticada de hormigón, los muros de ladrillo y los conductos de instalaciones, lejos de ocultarse, se integran entre nuevos elementos ejecutados en madera de castaño: carpinterías, paneles correderos y mobiliario a medida que confieren una imagen coherente y confortable.

Esta puesta en valor del material es una reafirmación del arte de construir, pero también del programa y del lugar, aquí entendidos a la luz de una cultura humanista que busca compaginar el funcionamiento cotidiano de un estudio de arquitectura con el de un espacio de encuentro. Por ello es clave la intervención en la biblioteca: una estancia polivalente, capaz de compartimentarse para albergar un despacho, una sala de reuniones o un aula, pero también de quedar despejada para celebrar ciclos de conferencias, exposiciones o cursos.

El Espacio Castellana se ubica en un edificio proyectado en los años cincuenta por Luis Gutiérrez Soto, cuyo lenguaje material busca potenciar y replicar la intervención.

El tratamiento de las superficies permite integrar en la preexistencia nuevos acabados y cuidados detalles que renuevan la imagen interior y confieren unidad.

Tras una depuración de los añadidos de poca calidad, la estructura de hormigón, los muros de fábrica y las instalaciones quedan a la vista como reminiscencias de la obra original.

Como una capa adicional de la paleta material, la madera consigue que los nuevos elementos de obra formen una composición coherente.

La reforma da lugar a ámbitos flexibles que permiten aunar las necesidades de los trabajadores del estudio con los requerimientos de un espacio de encuentro.

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